Viva donde viva, aquí en la China o en la Conchinchina tengo y tendré el orgullo de ser peruano y seré feliz ( después de todo también no me queda otra) pero me siento feliz cuando encuentro a mis compatriotas, se reconocen los peruanos o los hermanos latinoamericanos por estos lados, no solo por el "look" exótico sino porque no apestan, se cambian de ropa todos los días y no como esta gente aquí en Europa. Ni se imaginan el olor repugnante a axilas en el metro sólo comparado al olor de ardilla muerta o a la colega en el trabajo ( sí, la gringa buenaza de ojos azules) pero que no se cambia de ropa y seguro ni de calzón, o el patita de ojos verdes que se jura la última Coca Cola en el desierto con el cuello amarillo de la camisa de lo sucia que está ¡qué asco! Por supuesto, no son todos por acá iguales, encontrarán a un par de checos/ checas que se bañan, ya domesticados hábilmente por sus respectivas parejas peruanas, entonces eso si da gusto, el jabón existe, y no piensen que exagero, de verdad la mayoría no se baña.
Les cuento, hace un par de años una conocida checa llego a hospedarse en mi casa en Lima, mi abuelita cordialmente le hizo su habitación; en mi casa tenemos tres baños: uno con ducha y el otro con tina, los dos en el segundo piso y un wc con su lavamanos en el primer piso, significa que, cada día era de esperar que esta señorita apareciera en el segundo piso con su toalla para bañarse en uno u otro. Mi abuelita que esta en todas, ya le había marcado el paso, mejor dicho el olor, así puedo definir el diario secreto de Doña Inda reportándome a la susodicha:
Día 1: " Llego la gringa, sin novedad. Muy atenta pero no habla casi nada de español. Oye, parece que se ha pasado un montón de tiempo en los aviones porque traía un olorcito, que ni te cuento"
Día 2: " La gringa se despertó, tomó café y salió con las mismas, vieras que por la noche ni se bañó, y salió con la misma blusa con la que vino ayer, medio cochinita tu amiguita"
Día 3: "Oye si vieras que ya dos días y no la he visto ni tomar una ducha, tal vez no tiene jabón y shampoo o toalla, así que le he comprado un jabón Camay, un cojincito de shampoo Sedal y le he puesto una toalla limpia en la cama, tal vez la capta y se baña"
Día 4: " Tu mamá me ha dicho que no le diga nada pero no me aguanto, así que le he hecho una demostración gesticular, de como usar el jabón, agarré el camay y me lo he pasado encima, le he dicho ducha, agüita, parece que entendió, porque me ha dicho "si, gracias", tu mamá como siempre me ha dicho que ella no se mete y no me quiso ayudar a traducirle para que entienda, ¡qué le dá roche!”
Día 5: " ¡Aleluya! Se duchó la gringa, pero después de tantos días creo que se ha lavado sólo como el gato, cinco minutos y salió como si nada, pero me he dado cuenta que no ha usado jabón, llevaba solo la toalla en la mano y ha salido casi seca, ¿será alérgica al agua?"
Día 6: " Me fui a comprar al mercado y mi casero el que vende fruta, ¿te acuerdas al frente del Banco Continental? me estaba preguntando si conozco a la gringa que esta llegando a comprarle fruta, que está bonita pero que ¡cómo tenia sudadas las axilas! ¡qué pena tan joven! Yo le he dicho que ni idea de quien será, ¡que vergüenza! ¿cuándo es que se va?"
Día 7: "Tu amiga ya esta haciendo valijas, seis días y sólo se ha duchado una vez, y le entendí que se va al Cuzco, sino se bañó aquí, menos se banará por allá que hace mas frío. Que pena que no me entiende, por si acaso, le estoy poniendo unos jabones a ver si atrapa el mensaje por fin"
La primera impresión checa en mi familia respecto a las bondades de la limpieza no dejó mucho que desear, lo mejor de todo fue el email que recibí de la gringa en cuestión:
"Lis, muchas gracias, tu familia es un amor, en especial tu abuelita, qué señora para mas atenta, me ha regalado unos jabones, creo que son típicos peruanos ¿verdad? Pobrecita pensó que no le iba a entender que los jabones son para el cuerpo y no para comer, ¡claro que le entendí! "

